Planta Potabilizadora “Libertador general San Martín”

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Ubicación: Avenida de los Ombúes 55 y Avenida Figueroa Alcorta, Buenos Aires

Años: 1906-1908 (proyecto); 1910 (inauguración); 1917-1918 (conclusión proyecto Ing. A. González); 1923-1928 (1a etapa proyecto Ing. A. Paitoví)

Autores: Ings. Agustín González y Antonio Paitoví)


A mediados del siglo XIX, la población de Buenos Aires todavía consumía el agua proveniente de aljibes ubicados en sus casas, o bien provista por los aguateros, que la tomaban del Río de la Plata para luego distribuirla en grandes barriles de madera que cargaban en carros recorriendo la ciudad. Como la precariedad de estos sistemas facilitaba la propagación de graves enfermedades como el cólera o la fiebre amarilla, a partir de 1868 el Estado encara las primeras obras de saneamiento, que consistieron en la instalación de una toma de agua a orillas del río para conducirla hasta una planta potabilizadora ubicada en el predio donde hoy funciona el Museo Nacional de Bellas Artes; allí mismo se instaló un sistema de bombeo que distribuía el suministro, en principio sólo al Barrio Norte. Pronto el crecimiento acelerado de la población obligó al gobierno a diseñar y ejecutar un proyecto de mayor alcance; estas obras incluyeron la construcción de depósitos de agua en las zonas más elevadas –entre los que se destaca el Palacio de Aguas Corrientes– y la consecuente necesidad de una planta potabilizadora de mayor envergadura. Así nace el Establecimiento de Potabilización Libertador San Martín, ampliado en varias oportunidades hasta llegar en la actualidad a una producción de 3.100.000 m3 de agua potable por día. El conjunto se estructura a través de enormes piletas en las que se deposita el agua tomada del Río de la Plata y de varios edificios que contienen la maquinaria destinada al proceso de potabilización (filtros, decantadores, laboratorios, fuentes, etc.). El edificio destinado al laboratorio central (1927) sirve de fachada principal sobre la avenida Figueroa Alcorta, y como la mayoría de los otros que componen el complejo muestra la influencia de la arquitectura italianizante: simetría perfecta en su composición, armoniosas proporciones y el uso de elementos que hacen referencia al lenguaje clásico, como frontis triangulares, arcos de medio punto, almohadillado en los muros, pilastras y balaustres; en los pabellones que contienen los depósitos de agua asoman incluso algunas referencias a los baños termales romanos, lo que puede observarse en las aberturas de gran superficie vidriada y en las ventanas en forma de semicírculo.

Fermín Labaqui


Fotografías: Diego Eidelman