Palacio Sans Souci

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Ubicación: Paz 705, Victoria, San Fernando, Buenos Aires

Años: 1911-1912 (proyecto casa y parque); 1914-1918 (construcción)

Autores: Arq. René Sergent (proyecto); Ings. Arqs. Eduardo María Lanús y Pablo Hary (dirección de obra); Arq. Paisaje. Carlos Thays (parque); Arq. María Josefina Barra de Durini (restauración)


Sans Souci es una de las obras cumbre del Academicismo francés en el país, tanto por sus valores arquitectónicos excepcionales como por su carácter paradigmático como punto culminante de emulación de la cultura francesa por parte de la élite argentina, en un intento casi mimético de espejar el paisaje parisino en la Buenos Aires de principios de siglo. Conforma una trilogía indisoluble que ilustra aquel efímero sueño de la París de Sudamérica, encargada por tres hermanos de la aristocrática familia Alvear al premiado arquitecto René Sergent, el profesional francés más exitoso del momento que proyectaba para la alta burguesía de París, Nueva York y Buenos Aires. Su elegante arquitectura consistía en una refinada versión del Neoclasicismo, momento culminante del Clasicismo Francés del siglo XVIII. Los tres palacios pertenecieron a Elisa de Alvear de Bosch –hoy residencia de los embajadores de Estados Unidos–, a Josefina de Alvear de Errázuriz –hoy Museo Nacional de Arte Decorativo– y a Carlos María de Alvear y Mercedes Elortondo, el Sans Souci. De proporción cuadrangular, sus fachadas piedra París están diferenciadas con elementos de destaque en el piano nobile. En el ala este, coronada por una discreta mansarda, discurre una galería monumental sobre un basamento con doble escalinata y terraza superior como expansión de los dormitorios principales; está rematada por un friso con triglifos y metopas como tope de la columnata dórica ritmada por balcones de herrería; la vista oeste presenta un hemiciclo que aloja el jardín de invierno, una elaborada pieza metálica con cristales biselados; la fachada norte, en cambio, se resalta mediante un pórtico cuadrangular saliente. La monumental construcción de más de 7.000 m2 incluye un impactante Salón Imperial cubierto por un gran lucernario de hierro y cristal, y aloja la gran escalera versallesca, elemento fundamental en el esquema académico de composición. La elegante decoración de los interiores se completa, entre otros espacios, con los vestíbulos y corredores, el gran comedor, el Salón de los Espejos, el Salón Dorado, la capilla con cielorraso de marquetería, 24 dormitorios en el piso alto y las no menos lujosas áreas de servicio en el semisótano.

Sergio López Martínez


Fotografías: Luis Picarelli