Avenida de Mayo

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La tarea de llevar a cabo esta monumental avenida recaerá en Torquato de Alvear, quien como primer intendente porteño designa al italiano Juan Antonio Buschiazzo para trazarla y dirigir las obras, que se inician en 1884 y se inauguran diez años después. Su inspiración proviene de la concepción urbanística del barón de Haussmann para la París del Segundo Imperio, con su bulliciosa vida burguesa de boulevards pletóricos de cafés, teatros, diarios, hoteles y tiendas; la Avenida de Mayo reproduce tal clima, al que suma oficinas y departamentos servidos por el primer tren subterráneo sudamericano (1913). Su aspecto poshaussmanniano carece del severo ordenamiento del modelo original, adoptando en los frentes una liberalidad sin restricciones que permitirá cuerpos salientes y todo un muestrario de cúpulas, flechas, agujas y movimentados bay windows y balcones, asomando entre manadas y azoteas (1 a 5). Este emblema de la ciudad condensó en su particular arquitectura un ecléctico mosaico de influencias y estilos debidos fundamentalmente a profesionales europeos, en especial italianos, franceses y centroeuropeos. Por todos los valores aludidos, la Avenida de Mayo ha sido declarada Lugar Histórico Nacional (1997).

Sergio López Martínez


Fotografías: AGN, Biblioteca Gálvez y Archivo Borra