Antigua Residencia de Isaac Fernández Blanco

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Ubicación: Hipólito Yrigoyen 1420, Buenos Aires

Años: c. 1860 (casa primitiva); 1882- 1901 (reformas principales)

Autores: Arqs. Edwin Arthur Merry y Carlos Ryder (proyecto reforma 1882); Arq. Alejandro Christophersen (proyecto reforma 1901); Briganti Hermanos (boiserie comedor)


La historia de esta casa es claro testimonio del cambio de paradigma de la vivienda de patios decimonónica al petit hôtel parisino de inicios del siglo XX. En el catastro realizado por Peter Beare en la década de 1860 se distingue la planta de la casa primitiva -propiedad de los Suárez, familia materna de Fernández Blanco-, cuyo esquema original en forma de “U” sirvió de base a la casa actual. En el patio desembocaba el acceso central, que inicialmente funcionaba como ingreso para carruajes que, tras atravesar un segundo patio, salían por la calle San José. El aspecto notoriamente ecléctico de la residencia se debe principalmente a una serie de reformas efectuadas casi incesantemente entre 1882 y 1901, cuando Fernández Blanco, aún radicado en Europa, accede a la herencia de su padre y se inicia como ávido coleccionista. Si bien el propietario continuó ampliando el edificio a medida que engrosaba su acervo, cabe destacar dentro del período mencionado dos intervenciones particulares: la primera se debe a la dupla de arquitectos Merry y Ryder, mientras que la segunda y más notable reforma fue realizada dos décadas más tarde por Alejandro Christophersen. Si bien su anteproyecto incluía la adición de una mansarda que no llegó a construirse, ya a principios del siglo XX la casa contaba con una planta alta y se había suprimido la entrada imperial. En su lugar se ubicó un zaguán central y un pequeño vestíbulo. Esta secuencia espacial culmina en un hall de doble altura: este recinto, que originalmente era el patio central de la casa, fue cubierto con una claraboya con vitrales policromos. Asimismo la embocadura que miraba hacia el patio posterior se cerró con la construcción de un jardín de invierno y un comedor cuyo magnífico revestimiento de madera se debe a los hermanos Briganti. Con el fin de exhibir su patrimonio a visitantes, desde inicios del siglo XX Fernández Blanco convierte su casa en el primer museo privado del país. En 1922 dona su colección a la comuna porteña, dando origen al Museo de Arte Hispanoamericano que hoy lleva su nombre, trasladado en 1947 al Palacio Noel. La casa se encuentra bajo un proceso de conversión como segunda sede de dicho museo, para lo cual se restauraron fachada, comedor y hall.

Patricio López Méndez y Gustavo Tudisco


Fotografías: AGN (histórica) y Luis Picarelli