Antigua Estancia “El Talar ”

Haga click sobre las imágenes para ampliar


Ubicación: Cabildo 480, Tigre, Buenos Aires

Años: 1835-1842 (primera casa y reforma); 1882 (segunda casa); 1886 (iglesia); 1908 (caballeriza); 1915 (parque)

Autores: Arq. Juan Augusto Plou (proyecto iglesia); Arq. Paisaj. Carlos Thays (parque)


La historia de esta estancia –cuyos antecedentes previos se remontan al período colonial– se entronca con la vida de uno de los más brillantes militares argentinos, el general de la Independencia don Ángel Pacheco, formado en el Regimiento de Patricios con San Martín y fiel ladero de Rosas a cargo de las tropas de la Confederación Argentina. Su participación en las luchas civiles y en la Campaña del Desierto de 1833 fue premiada con la cesión de unas 7.000 ha. de tierras al norte de la ciudad de Buenos Aires, que limitaban con el río Luján. Aún se conserva el casco construido en la primera mitad del siglo XIX, una típica casa criolla pampeana con galería y mirador (ver Tomo I). Ocurrida su muerte en 1869, el casco y una fracción de la propiedad pasa a manos de su hijo José Felipe Pacheco Reynoso, casado con Agustina de Anchorena, quienes levantan hacia 1886 una imponente residencia de campo inspirada en el château de la Musse, convertida en sede de las más suntuosas recepciones porteñas. Esta temprana fecha de edificación la convierte en una de las primeras estancias palaciegas construidas antes de 1900, introduciendo una moda europeizante que hará furor en las décadas siguientes. La residencia, con sus tejados de mansarda de fuerte pendiente con chimeneas y buhardillas, es una libre evocación del ala Luis XII del castillo de Blois, en el que se combinan torres cuadrangulares rematadas con cubiertas de pizarras y muros de ladrillo con vidrieras y parteluces enmarcados con sillería de piedra. Una ecléctica amalgama de elementos góticos y renacentistas se combina con un diseño asimétrico que ensambla tres volúmenes con sentido pintoresco para generar fachadas diferenciadas. Los espacios interiores acentúan la recreación ecléctica en un pastiche que reúne un hall con escudos de armas, un comedor estilo Enrique II con boiserie y chimenea, un comedor Rococó, un fumoir morisco, un gran salón versallesco, una sala pompeyana y una sala de esgrima, entre otras fantasías. El gran parque diseñado por Thays incorporaba en su trazado la capilla neogótica, una piscina que reproducía el impluvium de Nerón, un jardín de invierno, un anfiteatro al aire libre y un gran lago artificial.

Sergio López Martínez


Fotografías: AGN (histórica) y Diego Eidelman